jueves, 6 de julio de 2017

LA OBRA COMO CONSTRUCCIÓN SOCIAL




"Pabellón de Ampliaciones", 2015.
Las obras de arte digitales de Lozano-Hemmer se fundamentan en la participación del público y en el construccionismo social: Cada obra es el resultado integral de todas las personas que constituyen su público, es una representación de un colectivo en forma de acumulación de datos.
Éstas obras suscitan interés en el público a partir de que generan en ellos una sensación de identificación individual y colectiva. Permite plantearnos (y respondernos) dudas elementales, reafirmarnos como seres humanos:

"¿Quién soy?", "¿Qué soy?", "¿Cómo soy?"...

También, por el múltiple uso de lenguajes digitales variados al que estamos acostumbradas las nuevas generaciones -y las anteriores, actualmente adaptadas a los mismos- "Se hibrida todo dando como resultado una cultura de lenguajes superpuestos, transcodificados en expresiones virtuales.(1)
"Teatro de población", 2016.
Dicho esto, me remito a la idea de Schultz cuando afirma que la máquina no hace el arte(2). En este caso, tampoco el artista -del todo- sino en mayor parte las personas que participan del evento digital en cuestión. En el caso de la obra "Teatro de población", por ejemplo, el grupo social que lo integra consta de nada más y nada menos que toda la población mundial -ya que cada punto de luz representa cada ser humano vivo en la Tierra-.





(1) Stipech, Alfredo. "Presentación del objeto de estudio, enfocando lo disciplinar", p. 2, 2017.
(2) Schultz, Margarita. "Filosofía y producciones digitales", Buenos Aires, Alfagrama Ediciones, 2006.

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